El Amor

El Amor
Que es el amor? Una ventana hacia el alma o solo una mentira milenaria? (Francesco Mazza)

jueves, 24 de noviembre de 2011

La Autocomplacencia

El ser humano, a diferencia de otras muchas criaturas presentes en la faz de la tierra, es un ser egoísta y por lo tanto interpone sus necesidades a las de los demás. Podemos ver por ejemplo como en algunas especies de hormigas, algunos especímenes se inmolan voluntariamente para poder por ejemplo salvaguardar  la seguridad de sus hormigueros. Es famoso por ejemplo el comportamiento de una especie de hormiga africana, la cual, al llegar la noche, se retira en sus hormigueros tapando todas las entradas y dejando a algunos miembros de la colonia afuera para vigilar los alrededores. El problema es que al llegar la noche, las hormigas que quedaron afuera se congelan debido a las bajas temperaturas de la sabana africana. En los humanos, estos comportamientos tan heroicos hacia los demás son muy raros y poco frecuentes, y son vistos por la mayoría como modelos a seguir, aunque en otros seres vivientes sean solo acciones del día a día, como en el caso de las hormigas. Pero esto se debe también en parte a una evolución de nuestro subconsciente; el los humanos, y también en la mayoría de los mamíferos, podemos ver como la parte del Yo interior en el cerebro es mucho más desarrollada que la parte que nos impulsa a cometer actos benéficos hacia los demás.

En las comunidades del pasado, como las Poleis de la Antigua Grecia, que sirvieron y siguen sirviendo de modelo para representar las mejores virtudes que una sociedad ha de seguir, vemos como las relaciones entre los hombres eran más estrechas, y los actos desinteresados y heroicos eran vistos como grandes virtudes de los mejores héroes y también eran más frecuentes que en nuestros tiempos. Es por ejemplo famoso el ideal espartano según el cual un soldado era un soldado solamente si caía en la batalla para defender a los demás.
Pero en la sociedad hodierna, el hombre se considera tal solo singularmente, y la sociedad a la que pertenece no se reconoce como parte de él. Por eso podemos ver como el hombre moderno es más egoísta y más atento a sus necesidades que a las de los demás. Pero también es interesante ver como el egoísmo se considera como un ideal vil, aunque la sociedad lo promueva entre sus miembros.

En muchas ocasiones, sobre todo en mi infancia pero también en mi adolescencia, he vivido situaciones en las que mis necesidades se interpusieron a las de los demás. Pero por esto no siento vergüenza, ya que la autocomplacencia es una característica humana común, y como tal ha de ser respetado. Me acuerdo por ejemplo como en una ocasión mi madre me pidió ayuda para terminar alguna tarea del hogar y yo, con la ayuda de variadas mentiras, conseguí escaparme del trabajo y seguir mirando la televisión, en la cual había un programada que me interesaba mucho.  Pero este no fue el único acto de autocomplacencia que cometí y seguramente tampoco fue el último que cometeré. Esto se debe a que los humanos, como tales, son más propensos a pensar a si mismo que a los demás. Es raro por ejemplo ver personas que dedican sus vidas a los demás, casi únicos casos en lo que vemos esto es en el amor de una madre hacia sus hijos; pero como dice mi madre, tampoco esto es verdadero altruismo, ya que las madres se tienen que asegurar una buena casa de reposo en la que pasar sus últimos días.

Pero también hay que pensar que, si nosotros no pensamos en nosotros mismos, ¿quién lo hará? 

martes, 22 de noviembre de 2011

Dicotomias

En nuestro día a día, vivimos constantemente en una perenne dicotomía. Esto se puede notar incluso en las acciones y decisiones más comunes de nuestra vida. Ya desde el momento en el que nuestro despertador suena, dos posibles situaciones se nos presentan. ¿Me despierto para llegar pronto al trabajo, o más bien apago el despertador y duermo hasta la hora de comer? De estas dicotomías, nuestra vida está llena, y ya ni siquiera nos damos cuenta de todas las diferentes decisiones que tomamos. Pero las diferentes bifurcaciones de decisiones que tomamos, no solo se basan en simple elecciones de carácter simple y sin repercusiones, sino que en variadas ocasiones tomamos algunas dicotomías que no solo nos afectan a nosotros, sino que también tienen repercusiones en otras personas. Por ejemplo, sería muy simple poder robar a la gente de algo que nos guste, pero esto no sucede muy a menudo, ya que la gente debe elegir entre ser reconocido como un criminal o mantener su lugar en la sociedad.

Muchas veces, las dicotomías son influenciadas por la sociedad que nos rodea y también por nuestros preceptos morales. Por ejemplo, frente a la decisión de tener relaciones sexuales antes del matrimonio, una persona católica podría rehusarse a tener relaciones ya que su religión lo impide, mientras que una persona atea no tendría ningún inhibidor que se lo prohibiese. En el tema de las dicotomías, la moral también juega un papel muy importante. Desde pequeños nos enseñas varias normas comportamentales que hay que seguir y dependiendo de eso, enfrente a dos opciones, tomamos una u otra opción.

Las dicotomías también influyen en nuestro crecimiento como seres humanos. Se podría decir que las dicotomías nos hacen lo que somos, ya que las decisiones que tomamos templan nuestro carácter y muestran nuestras virtudes a los demás. Por ejemplo, frente a la dicotomía de hacer o menos una tarea para el colegio, al hacerla mostramos a los demás nuestra puntualidad y fuerza de voluntad, mientras que si no la hacemos mostramos tener una falta de concentración y de respeto hacia el deber. Pero nuestras decisiones no solo incumben situaciones tan simples. En variadas ocasiones vemos como algunas personas deben hacer diferentes elecciones en las cuales las vidas de diferentes seres humanos dependen, como en el caso de una guerra, y los conceptos morales son altamente influentes.

Pero no siempre las decisiones frente a una dicotomía son tan simples, y muchas veces, las posibles resoluciones a las que estas nos enfrentan son tan complicadas que no podemos entender todas las diferentes consecuencias que nuestras acciones tomarán. También hay que entender que la naturaleza humana es una naturaleza espontánea y muchas veces incompresibles, y por esta razón las dicotomías presentes en la sociedad humana son confusas y nunca se sabe por cierto que decisiones se van a tomar.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Análisis del Héroe Tragico

En la Antigua Grecia, el héroe trágico era la máxima expresión del héroe, ya que aunque fuese equiparable a un semidiós, como por ejemplo Hércules o Aquiles, todavía tenía elementos muy humanos que lo conectaban con el público, como por ejemplo sus problemas y desgracias. También, los héroes trágicos nos infunden un particular y no indiferente sentimiento de compasión al leer sus trágicas historias en las cuales no importa todas las fuerzas que pongan en hacer del bien, siempre  acaban haciéndose daño a sí mismo, como si de un cruel juego del destino se tratase. Por ejemplo, si nos diesen a elegir nuestro prototipo de héroe perfecto entre uno de espíritu puro y perfecto, que siempre consigue sus propósitos a la primera y otro que tambalea constantemente entre el propósito de sus acciones y su propio bien y al que al final todo se le cae encima, creo que la mayoría de la gente elegiría al segundo, ya que este lograría una mayora respuesta emocional en el público, porque a decir la verdad, todos en algún momento de nuestras vidas hemos sido unos héroes trágicos a los que todo el mundo parecía estar jugando una mala pasada.

El héroe trágico, al ser capaz de crear una gran respuesta emocional en los lectores, es un argumento muy popular y constante en ambas la literatura antigua y la literatura contemporánea, como por ejemplo Adela en “La Casa de Bernarda Alba”.

Podemos ver por ejemplo como la mayoría características del héroe trágico se pueden aplicar a este personaje. Al intentar escaparse de la opresión de su madre, Bernarda, Alba intenta con todas sus fuerzas sacar afuera su sexualidad reprimida. Al hacer esto, cae en la pasión de tener relaciones sexuales con el prometido de su hermana mayor, Pepe el Romano. Podemos ver así claramente como Adela es responsable directamente de sus desgracias debido a sus actos y al final acepta su destino con su propia muerte, lo cual causa en los lectores un profundo sentimiento de compasión.

Pero cuando hablamos de las características de un héroe trágico, podemos ver como hay una divergencia entre los héroes trágicos de la literatura antigua, por ejemplo Edipo Rey (el héroe trágico por antonomasia), con los héroes trágicos reales de nuestros días. Mientras vemos que el héroe trágico griego tenía grandes ambiciones que se deslumbran en parte sí por culpa de sus acciones, también vemos como el destino juega un rol fundamental en el final trágico de estos héroes, podemos ver como los héroes trágicos modernos, en la mayoría de los casos cantantes famosos e importantes como Michael Jackson o Amy Winehouse, son personajes que tienen todas las cartas para poder ser ídolos eternos de generaciones enteras, pero que al final deciden malgastar sus habilidades con del uso de drogas y acaban muriéndose; como en un acto de desprecio hacia la vida. Por esto creo que el héroe trágico moderno incluye en sus características también el menosprecio hacia la vida, lo que en mi opinión lo hace menos venerable y menos propenso a crear compasión entre sus admiradores. Más bien lo contrario, ya que muestra un claro menosprecio a una vida que podría haber versado en mejorarse no solo a sí mismo sino también a mejorar e inspirar sus numerosos admiradores, para los cuales era un modelo a seguir.

Por ejemplo al analizar la historia del cantante de Nirvana Kurt Cobain, podemos ver como desde temprana edad sufrió un constante dolor emocional que supo conllevar en su vida y canalizar en la creación de música. Pero en muchas ocasiones se tuvo que enfrentar a varios problemas con las drogas, lo que le llevaron a innumerables tratamientos de desintoxicación en los cuales era suportado constantemente por sus innumerables admiradores. En toda su vida podemos ver y analizar como Cobain tiene muchos elementos característicos del héroe trágico griego pero también podemos ver como él mismo adquiere elementos del héroe trágico moderno al acabar su breve carrera con un disparo de escopeta, y menospreciar un talento inacabable que había tocado los corazones de millones de personas. Por eso, en mi caso, Kurt Cobain me da por un lado un sentimiento de compasión por su difícil vida, pero por otro un sentimiento de rabia por haber malgastado su talento.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Primera Impresión de Madame Bovary

Ya en las primeras páginas de Madame Bovary, podemos notar como Flaubert unió de una manera muy elegante dos diferentes corrientes de pensamiento, pero que en ningún momento se sobreponen, quedando como una alternancia entre el día y la noche. Representantes de estos dos diferentes movimientos literarios son claramente Emma y Charles Bovary. Charles es presentado como un hombre débil, flojo y sin iniciativa. Un personaje que casi por instinto habría que detestar para dejar paso a la heroína de la historia, Madame Bovary. Pero en mi opinión, el verdadero monstruo del matrimonio Bovary, es Emma, y no Charles, ya que esta crítica a su marido por falta de iniciativa y de pasión, pero tampoco vemos como ella intente arreglar la situación y a la primera oportunidad se fuga del problema. Por esto, creo que Emma es un personaje con un carácter muy débil y sin personalidad alguna y considero a Charles en un plano moral más alto que ella.

Primera Entrada de Diario de Emma


Querido Diario,

El sonido de un caballo se escucha a lo lejos. Sus pasos, rápidos y veloces, sacuden la tierra asta en las entrañas más escondidas y desoladas de la tierra. Lugares que ni si quiera la imaginación del hombre se atreve a vislumbrar. El caballo, junto al frio de la escarcha, llega rápidamente a mi ventana. La bestia, como si de un caballo infernal se tratara, escupe un fuego intenso de sus narices, calentándome hasta en lo más profundo del alma. De esta bestia infernal se baja prontamente un hermoso caballero vestido de un rojo carmesí. Prontamente este me agarra atraves de la ventana con sus poderosos brazos y dulcemente me susurra al oído “Mi querida Ginebra, olvídate de tu Artu y ven conmigo.”. Cada noche desde que me casé sueño lo mismo. Es un sueño agitado y aterrador, pero al mismo tiempo apasionante y enloquecedor, como si de un torbellino de lujuria se tratara. En las dulces historias de mi infancia, la pasión con la que los escritores escribían sus narras sobre las bellezas del amor era tan intensa que las frágiles hojas de mis libros casi se derretían como las alas de las mariposas al pasar sobre el fuego. Pero ahora que estoy casada tengo la sensación de que mis innumerables lecturas solo hayan sido la burla de algún autor borracho que confundió el calor del aguardiente por algún sentimiento llamado amor.

Al conocernos, Charles se parecía al mismísimo Zeus transformado en hombre para seducirme. Su mirada me hacía bullir la piel y su tacto me provocaba profundas quemaduras de pasión en el alma. Pero ahora siento como si todo esos dulces momentos que pasamos antes de casarnos solo fueron un cruel espejismo de mi alma sedienta de pasión. ¿Charles, que te paso? ¿Acaso el aguardiente de la boda te quemó el alma? ¿O es que las blancas montañas de mi cuerpo no consiguen avivar en ti en fuego de la pasión?

Este matrimonio, para mí es como estar en un infierno. Pero no un infierno de fuego y diablos como el que narran cada domingo en la iglesia, sino uno frio y vacío como el Hades de los griegos. Cada vez que Charles be besa con sus torpes labios, siento como si una parte de mí se fuera congelando poco a poco. Mis entrañas cada vez se retuercen más cuando veo sus frágiles e impotentes dedos intentar acariciarme la cara. Parecen como tristes arañas sin rumbo alguno. ¿Es esto entonces el amor? ¿Sentir repulsión por alguien que supuestamente tendría que echar gasolina sobre la llama de mi pasión? Malditos seáis Gautier y Merimee y todos los de vuestra estampa por imprimirme en la cabeza tanta ideas increíbles sobre el matrimonio.

Pero no, querido Diario, no puedo dejar que la fría esencia de Charles me hunda en su desolado abismo sin fin. Debo conseguir mantener mi joven alma viva y despejada, porque en el fondo de mi corazón todavía creo que todas estas bonitas y pasionales historias que leí de pequeña  son verdad. No puede haber después de todo tantos escritores borrachos, ¿o sí?

Espero que mi vida cambie pronto. No puedo ni imaginarme como sería mi vida si me quedase aquí con Charles. Seguro que me convertiría en algún espantapájaros sin vida recluido a las tareas del hogar. Me gustaría poder seguir contándote más historias de mi triste matrimonio, pero ahora es muy tarde y quiero volver a encontrarme con el Lanzarote de mis sueños; el único rayo de pasión y amor en esta oscura vida que estúpidamente he decidido compartir con Charles.

Hasta pronto querido Diario.