El hombre lobo representa los instintos mas bajos del hombre, lo vapuleado, lo primitivo y lo hostil de nuestra naturaleza humana, hoy en día en continua decadencia.
En La Ciudad y los Perros el núcleo de las
emociones y de los comportamientos humanos es revelado y expuesto. Cada
personaje sirve para canalizar una cierta faceta del comportamiento humano.
Cuando Vargas Llosa por ejemplo nos deleita con las experiencias zoofilicas de
Boa, notamos claramente como este personaje muestra la perversión sexual, y en
cierto modo el amor hacia las mascotas, que perversa por el colegio Leoncio
Prado y por el mundo en general. Los temas presentados son entonces de
alcance general, y sirven para exprimir hasta su ápice la naturaleza humana. Muchos
son los temas que se pueden considerar como relevantes y de fundamental
importancia en La ciudad y los Perros,
se deba esto a la internacionalidad de estos o por como el autor lo emplea.
Sin embargo,
hay un tema que considero de notable relevancia e impacto, la decadencia humana
hacia un ser infrahumano y de dudosas guías morales y éticas. Repetidas veces
podemos notar en la novela como los protagonistas rompen constantemente las más
básicas reglas del comportamiento humano, las cuales nos permiten vivir y
constituir una forma de sociedad altamente compenetrada y conectada. El
concepto de ser humano es violado y destrozado. En la novela ya no hay respeto
por nada y nadie, las torturas, las violencias y los maltratos hacia los más débiles
perversan por los dormitorios, las aulas y los patios del colegio como si de un
terrible miasma se tratara. Todos se encuentran impregnados con esta terrible
enfermad del alma, la cual no deja supervivientes, solo victimas impotentes e
incapaces de imponer o crear temor en
los demás. En el Leoncio Prado solo podemos encontrar un vago sentimiento de
acato hacia los más fuertes o aquellos que consiguen mostrarse útiles para los demás,
como es el caso de Alberto.
El elemento de
la deshumanización sin embargo, y por desgracia también, no queda relegado a
las páginas de esta novela. En nuestro día a día podemos observar
constantemente como el ser humano, reconocido mundialmente como el ser viviente
moralmente e intelectualmente más elevado, consigue romper las barreras de lo
inimaginable y convertirse en poco más que una bestia . Frecuentes son en los
telediarios y programas informativos programas que muestran las crueldades del
ser humano. Asesinatos, violaciones, mutilaciones y otros actos deshumanos se
suceden como una lluvia de estrellas fugaces por las pantallas de nuestros
televisores. No es extraño incluso encontrar tales imágenes en programas para
niño.
Pero el
problema de la deshumanización en nuestra sociedad hodierna no radica en la
presencia de asesinos o supuestos hombres de Dios deditos al manoseo de menores
en nuestra sociedad. El problema se encuentra en el hecho de que tales prácticas
ya no se consideran dañinas ni inmorales. Estamos tan habituados a verlas,
escucharla e incluso a vivirlas que ya son parte de nosotros mismos. Nos hemos
convertido entonces en bestias bípedas no más inteligentes que los animales de
los cuales no burlamos por su poca perspicacia. Nuestra decadencia es tan
elevada que llegamos incluso a culpar a una mujer de ser violada por llevar
ropa provocativa, ya que instigo al violador para que lo hiciera. Ya no somos
lo que se puede considerar humanos, ya que al no respetar la humanidad de los demás,
perdemos la nuestra. Todo en nosotros está
decayendo. Ya no tenemos valores sólidos en los que aferrarnos, ya que los que
supuestamente los tenían que representar son los primeros en predicar la
violencia y el maltrato. Nos hemos convertido entonces en el Jaguar, bestia de
nombre y de comportamiento, la cual aterroriza y maltrata a los demás, pero al
mismo tiempo nos hemos convertido en el Esclavo, ya que no podemos luchar en
contra de nuestra opresión y recuperar nuestra ansiada libertad como hombre
libres y de un elevado destacamento moral .